La angustia que pasó Jacob ante la amenaza de ser atacado por Esaú (Gén. 32) y su noche de lucha contra el misterioso Varón prefiguran la experiencia del pueblo de Dios poco antes de la Segunda Venida, cuando se haya dado el decreto para destruirlo. Mediante el arrepentimiento, Jacob prevaleció sobre la Majestad del Cielo. Se había aferrado a las promesas de Dios, quien no podía rechazar la súplica del pecador. Jacob prevaleció con Dios, y prevalecería con los hombres. Ya no tenía que temer enfrentar la ira de su hermano, pues el Señor era su defensa. Esta misma esperanza pertenece a su pueblo en el tiempo del fin.

Textos bíblicos

  • “Así dice el Señor: ‘Hemos oído voz de temblor y espanto, y no de paz. Pregunten ahora, y miren si el varón da a luz. Porque he visto a todo hombre con las manos sobre sus lomos, como mujer que da a luz; y han palidecido todos los rostros. ¡Cuán grande es ese día! Tanto, que no hay otro semejante. Tiempo de angustia para Jacob, pero de ella será librado’ ”.
    Jeremías 30:5-7.
  • “En ese tiempo se levantará Miguel, el gran Príncipe que protege a tu pueblo. Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces. Pero en ese tiempo será librado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”.
    Daniel 12:1.
  • “En el seno materno [Jacob] tomó el talón de su hermano, y con su fortaleza luchó con Dios. Luchó con el ángel (con Dios) y prevaleció”.
    Oseas 12:3, 4.
  • “Por cuanto guardaste la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de prueba que vendrá en todo el mundo para probar a los que habitan en la tierra. Yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.
    Apocalipsis 3:10, 11.

Espíritu de profecía

  • “La noche de la angustia de Jacob, cuando luchó en oración para ser librado de manos de Esaú, representa la experiencia del pueblo de Dios en el tiempo de tribulación”.
  • “Si pudiesen tener la seguridad del perdón, no retrocederían ante las torturas ni la muerte; pero si fuesen reconocidos indignos de perdón y hubiesen de perder la vida a causa de sus propios defectos de carácter, entonces el santo nombre de Dios sería vituperado”.
  • “La historia de Jacob […] nos da la seguridad de que Dios no rechazará a los que han sido engañados, tentados y arrastrados al pecado pero que han vuelto a él con verdadero arrepentimiento”.
  • “Los tiempos de aflicción y angustia que nos esperan requieren una fe capaz de soportar el cansancio, la demora y el hambre; una fe que no desmaye aunque sea probada severamente. El tiempo de gracia les es concedido a todos con el fin de que se preparen para ese momento. Jacob prevaleció porque fue perseverante y resuelto. Su victoria es una evidencia del poder de la oración importuna. Todos los que se aferren a las promesas de Dios como lo hizo él, y sean tan fervientes y perseverantes como él lo fue, tendrán tan buen éxito como él lo tuvo”.

El conflicto de los siglos, cap. 40 (“El tiempo de angustia”).

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