Cuando termine el tiempo de gracia, los juicios de Dios se derramarán sobre quienes se hayan negado insistentemente a aceptar su perdón y no hayan querido caminar en su Ley de justicia. El destino de cada persona ya estará decidido, y estas siete últimas plagas caerán sobre quienes, en rebelión hacia Dios, hayan recibido la marca de la bestia.

Textos bíblicos

“Vi que se abrió el santuario en el cielo […]. Y salieron del santuario siete ángeles que llevaban siete plagas”.

“Uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios […]. Y el santuario se llenó de humo procedente de la majestad de Dios […]; y ninguno podía entrar en el santuario, hasta que se completaran las siete plagas de los siete ángeles. Entonces oí una gran voz procedente del santuario que dijo a los siete ángeles: ‘Vayan y derramen sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios’. El primero fue y derramó su copa sobre la tierra; y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y adoraban su imagen”.

Apocalipsis 15:5-16:2, NRV 2000.

“Vi a otro ángel descender del cielo con gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloria. Y clamó con potente voz: ‘¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia!’ […] Y oí otra voz del cielo que decía: ‘¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y no reciban de sus plagas! […]’ ”.

Apocalipsis 18:1-4, NRV 2000.

Espíritu de Profecía

“Vi que Jesús no dejaría el Lugar Santísimo hasta que todo caso estuviese decidido […] y que la ira de Dios no podía manifestarse mientras Jesús no hubiese terminado su obra en el Lugar Santísimo”.

“Cuando nuestro Sumo Sacerdote haya terminado su obra en el Santuario, se levantará […] y entonces se derramarán las siete últimas plagas. Vi que los cuatro ángeles retendrían los vientos hasta que se terminara la obra de Jesús en el Santuario, y que entonces caerían las siete últimas plagas”.

Primeros escritos, cap. 3 (“El sellamiento”).

“Esas plagas no son universales, pues de lo contrario los habitantes de la Tierra serían eliminados totalmente. Sin embargo, serán los azotes más horribles que jamás hayan conocido los mortales. Todos los juicios que cayeron sobre los hombres antes del fin del tiempo de gracia habían sido mezclados con misericordia. La sangre propiciatoria de Cristo había impedido que el pecador recibiese el pleno castigo de su culpa; pero en el Juicio Final la ira se derramará sin mezcla de misericordia”.

El conflicto de los siglos, cap. 40 (“El tiempo de angustia”).

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Caps. 17 y 18 (“Las siete últimas plagas…”)

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