¡Alerta! ¡Nuestros hijos están en peligro!

¿Alguna vez escuchaste hablar acerca del grooming? Se trata de uno de esos temas horribles (literalmente) de los que pocos se animan a hablar. Sin embargo, es vital que tanto padres como hijos sepan que este tipo de cosas pasan en la actualidad más de lo que suponemos, con los niños y los adolescentes de nuestra iglesia.

El grooming, por definición, es la acción deliberada de un adulto, varón o mujer, de acosar sexualmente a una niña, niño o adolescente a través de un medio digital que permita la interacción entre dos o más personas, como por ejemplo redes sociales, correo electrónico, mensajes de texto, sitios de chat o juegos en línea.

Si bien esto no sucede siempre de la misma manera, existen cinco fases comunes:

  1. El adulto se hace pasar por una persona joven o de la edad del niño con el fin de que de esa forma la víctima suponga que está hablando con un posible novio o amigo, pero no con un acosador. Sumado a esto, puede hacerle regalos, escuchar sus problemas, y/o utilizar su posición para ganarse su confianza.
  2. Para dejar vulnerable a la víctima, el acosador le dice que todo debe mantenerse en secreto y le quita la red de apoyo: familia, amistades y docentes.
  3. El acosador intenta averiguar, directa o indirectamente, si alguien más conoce su relación y si otra persona tiene acceso al dispositivo a través del cual se comunican.
  4. Al lograr con éxito los tres puntos anteriores, el acosador comienza lentamente a tener conversaciones sexuales, de manera que para la víctima sea común.
  5. Finalmente, la víctima es manipulada para que le envíe contenido sexual o tengan un encuentro que derive en abuso. Si el menor se niega, este es amenazado para que cumpla con las expectativas del abusador, o si no lo chantajea con ser expuesto.

Como podemos ver, no es una cuestión menor. Al contrario, si, como dice Proverbios 22:6, vamos a instruir al niño en su camino para que aun cuando fuere viejo no se aparte de él, no podemos pasar por alto esta amenaza y debemos estar informados al respecto.

Consecuencias

El grooming puede ser la antesala de otros delitos, como la obtención de material de abuso o explotación sexual en contra de los menores, los encuentros personales con intenciones de cometer un abuso sexual físico y la comercialización en redes de explotación sexual contra los menores.

A todo esto, se debe agregar las consecuencias psicológicas y físicas en la víctima derivadas de la manipulación por parte del adulto.

¿Cómo detectarlo?

Hay siete señales principales para detectar si tu hijo es víctima del grooming:

  1. Manifesta tristeza repentina.
  2. Tiene una baja en el rendimiento escolar.
  3. Sale sin decir con quién o a dónde va.
  4. Tiene amistades adultas desconocidas.
  5. Necesita estar en soledad.
  6. Incremento en el tiempo de uso de los dispositivos, y encerrarse para hacerlo.
  7. Muestra nerviosismo o ansiedad al momento de utilizar los dispositivos con los que se conecta.

¿Qué debo hacer?

Si eres el padre o el adulto responsable, debes tener en cuenta lo siguiente:

  1. Controlar y supervisar el acceso de los menores a Internet.
  2. Concientizar a los menores sobre los peligros de Internet.
  3. Crear un ambiente de confianza entre padres e hijos que permita el diálogo sincero.
  4. Colocar controles parentales en los dispositivos del menor, para protegerlo ante una situación no prevista.

Si eres un menor de edad, sigue estos consejos:

  1. No des ni hagas accesible a personas que no conozcas imágenes o información personal que pueda ser empleada para otros fines.
  2. Cuida la seguridad y la confidencialidad de tus cuentas de usuario y tus contraseñas.
  3. No cedas ante el chantaje bajo ninguna circunstancia.
  4. No dudes en pedir ayuda a un adulto de confianza.

¡Cuidado! No todo el mundo es quien dice ser. Ya seas un adulto o un menor que esté leyendo este artículo, o un líder de iglesia que trabaja con niños y jóvenes, es mi deseo y oración que estas palabras te hayan ayudado a concientizar sobre el tema y hacer algo al respecto.

One Response

  1. VIR MOLINA

    Esta muy bueno el artículo, vale aclarar que el adulto, posible groomer, puede ser también del circulo familiar, educativo, de recreación o deportivo, del menor. No siempre es alguien a quien el menor desconoce, y esto le permite a ese adulto, en clara intención de generar algún tipo de abuso, obviar un par de pasos. Y usar esa confianza previa para cometer el delito. No se si esta en el artículo, pero es bueno tener en cuenta la línea 137, en Argentina, de informacion sobre este tipo de abuso y cómo denunciarlo. Ya que en nuestro país es un delito.

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