¿Qué dijo Elena de White sobre las epidemias y otras calamidades como señales del tiempo del fin?

“Satanás está obrando en la atmósfera; la está envenenando, y nosotros dependemos de Dios para la protección de nuestra vida: de nuestra vida actual y eterna. Y, por encontrarnos en la posición en que estamos, necesitamos estar bien despiertos, plenamente consagrados, completamente convertidos y cabalmente dedicados a Dios. Pero, al parecer, permanecemos inactivos como si estuviésemos paralizados. ¡Dios del Cielo, despiértanos!

“Dios no ha impedido que los poderes de las tinieblas hagan su obra mortífera de viciar el aire, una de las fuentes de vida y alimento, con elementos mortíferos. No solo ha sido afectada la vida vegetal, sino también el hombre mismo sufre de pestilencia […]. Estas cosas son el resultado de gotas de las copas de la ira de Dios que caen sobre la Tierra, y son pálidas representaciones de lo que acontecerá en el futuro cercano.

“Aumentarán las hambrunas. Las pestilencias barrerán a miles. A nuestro alrededor hay peligros procedentes de las potencias externas y de las operaciones satánicas de adentro, pero ahora se está ejerciendo el poder restrictivo de Dios” (Eventos de los últimos días, p. 27).

La Biblia es nuestra guía segura

“La Biblia, y tan solo la Biblia, presenta una visión correcta de estas cosas. En ella se revelan las grandes escenas finales de la historia de nuestro mundo […] y el sonido de su aproximación hace temblar la Tierra y desfallecer de temor el corazón de los hombres.

“Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano del Ser que no comete error. Por su propia elección, cada uno decide su destino, y Dios lo rige todo para el cumplimiento de sus propósitos.

“Los cristianos deberían prepararse para lo que pronto ha de estallar sobre el mundo como una sorpresa abrumadora, y deberían hacerlo estudiando diligentemente la Palabra de Dios y esforzándose por conformar su vida a sus preceptos” (¡Maranata: El Señor viene!, p. 68).

Nuestra redención está cerca

“Debemos conocer las Escrituras, para investigar las profecías y ver que se aproxima el día, y exhortarnos mutuamente con celo y esfuerzo a una mayor fidelidad. ¿Dejaremos nuestra fe? ¿Perderemos nuestra confianza? ¿Seremos impacientes? No, no. No pensaremos en esas cosas […]. Veamos cómo han sido y se están cumpliendo las especificaciones de las profecías. Levantemos nuestra cabeza y gocémonos, porque nuestra redención está cerca. Está más cerca que cuando creímos por primera vez. ¿No esperaremos con paciencia, llenos de valor y fe? ¿No habrá un pueblo preparado para estar en pie en el día del conteo final?” (A fin de conocerle, p. 350). RA

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